La alegría de encontrarnos: Letrástica Type Festival 2026.

Del 21 al 24 de octubre, Guadalajara volvió a reunir a personas de distintos lugares del mundo para celebrar la tipografía, el diseño y las letras. Una edición llena de ideas, aprendizajes, nuevas amistades y muchos motivos para celebrar.

Cada edición de Letrástica nos deja algo distinto, pero hay una sensación que siempre se repite: la alegría de volver a encontrarnos. Ver llegar a personas que nos han acompañado desde hace años, recibir a quienes nos visitan por primera vez y descubrir cómo, poco a poco, las conversaciones se convierten en amistades.

Este año celebramos la sexta edición de Letrástica Type Festival con 206 asistentes y más de 40 actividades que se realizaron durante cuatro días de conferencias, talleres, exposiciones y actividades alrededor de las letras. Del 21 al 24 de octubre, distintos espacios del Centro Histórico de Guadalajara se llenaron de diseñadores, tipógrafos, rotulistas, calígrafos, estudiantes y personas curiosas por descubrir otras maneras de entender nuestra práctica.

Fue una edición particularmente especial. No solo por la diversidad de contenidos o las nuevas actividades, sino por el ambiente que se vivió durante todo el festival. Hubo mucha energía, conversaciones que parecían no terminar nunca, reencuentros, abrazos y una enorme disposición para compartir.

Ideas que nos hicieron pensar, cuestionar y aprender

El ciclo de conferencias reunió doce presentaciones que abordaron el diseño de letras desde perspectivas muy distintas. Fue un programa que nos llevó de la historia y la cultura visual a los procesos creativos, de la rotulación tradicional a las preguntas sobre identidad, tecnología y originalidad.

Tatiana Gómez y José Menéndez, de Gráfica Latina, nos acercaron a la riqueza de los carteles latinoamericanos y a las letras como expresiones de identidad y resistencia. James Plattner propuso una manera divertida de reconocer emociones y rasgos humanos en las formas tipográficas, mientras DonCarrrlos compartió su universo gráfico, sus experiencias y la importancia de confiar en la intuición.

Sahar Afshar nos invitó a cuestionar qué significa realmente crear algo original y a reflexionar sobre el origen de nuestras referencias. Una conversación especialmente pertinente en una disciplina que constantemente mira al pasado para construir cosas nuevas.

También escuchamos a Armando Pineda y Kenji Nakayama hablar de las letras como oficio, experimentación y expresión personal; a Viviana Monsalve reflexionar sobre la relación entre la tipografía y el poder; y a Nina Stössinger compartir cómo cambiar de entorno cultural puede transformar nuestra manera de mirar y diseñar.

El último día conocimos el proceso detrás de Andreína, presentado por Jess Álamo; recorrimos 25 años de trabajo y aprendizajes de Alejandro Lo Celso en PampaType; y exploramos la relación entre naturaleza, intuición y creación con Cristian Vargas.

Finalmente, Ying Chang cerró el ciclo con una presentación muy personal sobre la búsqueda de una voz propia, las incertidumbres de la vida creativa y el valor de rodearnos de personas con quienes compartimos inquietudes. Fue un cierre muy emotivo, que conectó especialmente bien con el espíritu que se había vivido durante esos días.

Nos gusta que Letrástica permita reunir estas miradas tan diferentes. No buscamos una sola manera de entender la tipografía, sino abrir conversaciones que nos ayuden a mirar nuestro trabajo desde otros lugares.

Un Foro Abierto que sigue creciendo

Una de las mayores alegrías de este año fue el récord de aplicantes para nuestro Foro Abierto.

Lo que comenzó como un espacio complementario se ha convertido en una parte muy importante del festival. Este año ampliamos el programa a 16 presentaciones, distribuidas en dos días, con una gran diversidad de proyectos, experiencias e investigaciones.

El formato breve permite escuchar muchas voces, descubrir ideas que quizá no encontrarían lugar en un programa de conferencias tradicional y conocer el trabajo de personas que están comenzando su trayectoria, junto al de profesionales con años de experiencia.

Nos entusiasma especialmente ver cómo ha crecido el interés por participar. Siempre hemos querido que Letrástica sea un lugar donde las personas puedan compartir lo que hacen, sin importar su experiencia o reconocimiento profesional. Ver el Foro Abierto lleno de ideas y de gente dispuesta a escucharse nos confirma que vale la pena seguir apostando por este espacio.

Aprender también es encontrarnos

Durante las mañanas del jueves y viernes, los talleres ofrecieron la oportunidad de trabajar de cerca con profesionales de distintas disciplinas. Hubo sesiones de rotulación con pincel con John Downer y Kenju Nakajama, taller lettering con Ying Chang, clínica de diseño tipográfico con Alejandro Lo Celso, taller de producción de fuentes con José Solé y taller de procesos creativos con IA con Mento.

Uno de los momentos más bonitos de estas actividades es ver a personas con experiencias muy diferentes compartir una misma mesa de trabajo. Algunas toman un pincel por primera vez, otras llegan con proyectos avanzados y preguntas muy específicas, pero todas encuentran algo que aprender de quienes tienen alrededor.

El festival también contó con revisiones de proyectos por parte de Nina Stoessinger, José Solé, Jess Álamo y James Plattner, demostraciones de caligrafía y lettering con Armando Pineda y Kel Troughton, y espacios para conversar directamente con quienes comparten sus conocimientos. Son experiencias que nos interesa seguir impulsando porque permiten acercarse a la práctica profesional de una manera más humana, generosa y accesible.

Abrir las puertas a más personas

Este año logramos algo que nos llena de orgullo: otorgamos 30 becas de acceso al festival gracias al apoyo de nuestros auspiciadores y patrocinadores.

Queremos reconocer especialmente a Type@Cooper, PLAi y Ciudad Creativa Digital por su participación en estas iniciativas, así como la Beca Ancho, creada para apoyar la participación de estudiantes de diseño de universidades públicas de México.

Además, otorgamos cinco becas para talleres, entre las que destacaron el apoyo de la Beca Ancho y Cecilia del Castillo.

Para nosotros, estas becas significan mucho más que entradas gratuitas. Son oportunidades para aprender, conocer a otras personas, presentar proyectos y acercarse a una red profesional que puede abrir nuevas posibilidades.

Sabemos que viajar, pagar una inscripción o participar en actividades de formación no siempre está al alcance de todos. Por eso nos parece importante que el crecimiento del festival también se refleje en la posibilidad de recibir a personas que de otra manera no podrían acompañarnos.

Las letras se apoderaron de la ciudad

Las exposiciones fueron otra parte muy especial de esta edición.

Comenzamos el miércoles con la inauguración de La letra tiene tumbao', una exposición de Gráfica Latina en Impronta Casa Editora. La muestra reunió una selección de carteles latinoamericanos que nos permitió acercarnos a las historias, expresiones culturales y movimientos sociales de nuestra región a través de sus letras.

Fue una gran manera de inaugurar el festival: rodeados de carteles, impresos, amistades y muchas personas que se reencontraban después de tiempo sin verse.

Al día siguiente inauguramos la Exhibición Colectiva Letrástica en Indie 100, integrada por trabajos seleccionados de nuestra convocatoria abierta, que recibió 53 propuestas de 11 países. La diversidad de piezas mostró distintas aproximaciones a la tipografía, el lettering y la experimentación gráfica.

También presentamos una exhibición especial de Mento, sumando nuevas maneras de explorar las relaciones entre las letras, el diseño y la expresión visual.

Nos alegra que estas exposiciones permitan compartir el trabajo de tantas personas y llevar parte del festival a otros espacios de Guadalajara.

Y, por supuesto, hubo mucha fiesta

Si algo caracteriza a Letrástica es que las actividades no terminan cuando se apagan los proyectores.

Buena parte de lo que recordamos sucede en los descansos, durante las comidas, caminando de una sede a otra o alargando una conversación hasta altas horas de la noche. Son momentos espontáneos en los que se comparten experiencias, nacen colaboraciones y se construyen amistades.

Este año tuvimos una noche de música electrónica con Kid Kobayashi, que terminó convirtiéndose en una gran celebración. Bailamos, nos reímos y disfrutamos de ver a tantas personas conviviendo fuera del entorno habitual de las conferencias.

El sábado, nuestro Mercado Comunitario reunió a integrantes de la comunidad que compartieron publicaciones, carteles, objetos y proyectos independientes. También hubo demostraciones de caligrafía y lettering, revisiones de proyectos y actividades abiertas al público.

En el Museo del Periodismo y las Artes Gráficas celebramos una conversación sobre tipografía, imprenta y movimientos sociales, seguida de un recorrido por el museo.

Y para despedirnos, tuvimos una última reunión llena de música, mesas cubiertas de papel para dibujar letras, una piñata y muchas ganas de que la noche no terminara.

Fue bonito ver cómo personas que unos días antes no se conocían se despedían con abrazos y planes de volver a encontrarse.

Lo que nos llevamos de esta edición

Organizar Letrástica siempre implica mucho trabajo, meses de preparación y una buena dosis de incertidumbre. Hay muchas cosas que suceden detrás de cada edición que pocas personas alcanzan a ver. Pero cuando finalmente llega el festival y vemos a la gente disfrutando, aprendiendo y haciendo suyo el espacio, todo adquiere sentido.

Han pasado once años desde que comenzamos este proyecto. En ese tiempo Letrástica ha cambiado, ha crecido y nos ha permitido conocer a personas extraordinarias. Sin embargo, hay algo que nos interesa conservar: la cercanía, la generosidad y la posibilidad de convivir sin tantas barreras entre estudiantes, profesionales, docentes y personas que simplemente sienten curiosidad por las letras.

Esta edición nos dejó especialmente contentos. Vimos a mucha gente feliz, haciendo nuevas amistades, compartiendo conocimientos y disfrutando compartir este lugar. Y aunque los números, las conferencias y las actividades son importantes, quizá eso sea lo que más nos emociona de todo lo que sucedió.

Queremos agradecer profundamente a las personas que hicieron posible esta edición: nuestro equipo organizador, voluntarios, ponentes, talleristas, colaboradores, sedes, auspiciadores y patrocinadores. Su entusiasmo, trabajo y generosidad sostienen este proyecto.

Y, sobre todo, gracias a quienes viajaron desde lejos, a quienes nos acompañan desde hace años y a quienes decidieron venir por primera vez. Cada persona aporta algo distinto a Letrástica y hace que el festival tenga una personalidad que no podríamos construir de otra manera.

Nos vamos de esta edición con nuevas ideas, muchas historias y una enorme gratitud. También con la satisfacción de saber que seguimos construyendo algo que vale la pena cuidar.

Gracias por cuatro días maravillosos. Nos vemos en el 2028

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